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Relajación del Cuello: Con los pies apoyados en el suelo, coloca tu mano derecha sobre la oreja izquierda y lleva tu cabeza hacia el hombro derecho. Extiende tu mano izquierda hacia abajo, dejando su peso actuar. Respira profundamente por la nariz durante 30 segundos. Regresa al centro ayudándote con una mano. Repite la elongación del otro lado.

Relajación de la Espalda: Entrelaza tus manos y colócalas detrás de la cabeza, entre la nuca y el cráneo. Comienza a presionar suavemente hacia abajo, sintiendo cómo se estiran los músculos del cuello y la espalda. Mantén la postura durante 30 segundos. Deshazla suavemente y vuelve al centro ayudándote con una mano.
Activación de las Sienes: Con los hombros relajados, eleva los codos y forma puños. Lleva tus nudillos a las sienes y comienza a hacer círculos profundos sobre los músculos temporales. Este movimiento te ayudará a liberar tensiones y a despegar tejidos, favoreciendo la circulación sanguínea y linfática.

Activación Superior: Esta postura potente trabaja y libera tensiones en todo el rostro, especialmente en los músculos temporales y maseteros (los músculos de la masticación). También ayuda a prevenir y reducir dolores de cabeza y migrañas. Desde una perspectiva estética, combate y previene arrugas alrededor de los ojos, levanta los párpados superiores, rejuvenece el rostro y elimina la hinchazón en el párpado inferior. También reduce las arrugas nasolabiales. Al presionar los músculos temporales, mejora la circulación linfática y sanguínea en todo el cráneo, aportando más oxígeno y nutrientes a las células, lo que nos da un impulso de energía.


Orejas: Puedes concluir la rutina tirando de tus orejas, suavemente, desde el lóbulo hacia arriba. Hazlo con paciencia y delicadeza, como si estuvieras celebrando un cumpleaños. Este masaje relajará los músculos de la mandíbula y te ayudará a liberar endorfinas para seguir con tus actividades sintiéndote renovada.
