


Opta por una alimentación basada en comida real: La clave está en centrar tu dieta en alimentos con un solo ingrediente, asegurando que estos predominen en tu plato y reduciendo el consumo de alimentos ultraprocesados. Algunos ejemplos de alimentos de un solo ingrediente incluyen carnes animales y sus derivados, frutas, verduras, semillas, frutos secos, cereales, legumbres, hongos, especias y algas.

Establece rutinas: Nuestro cuerpo tiende a anticiparse, por lo que es esencial establecer rutinas que estén alineadas con hábitos saludables. Estas rutinas facilitan la automatización de comportamientos positivos.
Planificación: Aunque tengas conocimiento de lo que debes hacer, la planificación es clave para garantizar que siempre tengas acceso a comidas saludables, incluso en momentos de poco tiempo. Anticiparse a tus necesidades alimenticias y de ejercicio te ayudará a mantener una rutina más saludable.

Hidratación con moderación: Mantén tu cuerpo hidratado a lo largo del día, pero evita beber excesivos líquidos durante las comidas, ya que esto puede dificultar la digestión. Además, es recomendable evitar bebidas estimulantes como el café, el mate o el té a partir de la tarde, ya que su efecto puede interferir en la calidad del sueño. La cantidad de agua que necesitas varía según tus pérdidas de líquido y asegúrate de que el agua que consumes contenga minerales.

Incorpora el ejercicio: Además de la actividad física planificada, es importante mantenerse activo durante el día con movimientos simples como caminar y realizar tareas cotidianas. También considera incluir ejercicios de fuerza en tu rutina para preservar la masa muscular, que tiende a disminuir con la edad.

Conéctate con la naturaleza (grounding): Dedica unos minutos al día para ponerte en contacto con la tierra descalzo. Esta práctica tiene propiedades antioxidantes y ayuda a equilibrar tu energía. En la actualidad, estamos cada vez más alejados de la naturaleza, por lo que incluso unos minutos pueden aportar grandes beneficios a tu salud.
Aprovecha la luz solar matutina y evita la luz artificial nocturna: Regula tus relojes internos exponiéndote a la luz solar natural durante el día y evitando la luz artificial por la noche. Esto ayudará a tu cuerpo a reconocer el ciclo día-noche y a descansar adecuadamente.

Descanso digestivo: Brinda a tu sistema digestivo un período mínimo de 12 horas entre la cena y la primera ingesta de la mañana para permitir la reparación y desintoxicación óptimas del organismo.

Conéctate con la comunidad: Evita la soledad y sus efectos negativos en la salud al formar parte de una comunidad, ya sea de amigos, familiares o personas con intereses comunes. Sentirse acompañado es esencial para el bienestar.
Gestiona el estrés: La gestión emocional es fundamental en un mundo lleno de situaciones estresantes. Encuentra prácticas que te ayuden a equilibrar tus emociones y a mantener el bienestar en tu vida diaria.



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